No es un adiós, digamos que... es un, hasta aquí.
Hay despedidas que no hacen ruido. No vienen acompañadas de grandes discursos ni de finales dramáticos, pero se sienten igual. Esta es una de ellas. Esta entrada no es una despedida del blog, ni de la educación, ni de lo que quiero hacer en el futuro. Es más bien una despedida tranquila de una asignatura, de una etapa concreta de la universidad, de una clase y de un grupo de personas que han formado parte de mi día a día sin que, muchas veces, nos diéramos cuenta. Cuando empecé la carrera, pensaba que la universidad iba de aprobar asignaturas, entregar trabajos y llegar al final con un título bajo el brazo, y bueno, para que mentir, el primer año exactamente el primer cuatri ya la quería dejar jajaja. Y en verdad también va de eso. Pero ahora, mirando atrás, me doy cuenta de que ha ido sobre todo de proceso . De aprender a organizarme, a frustrarme, a dudar, a defender ideas, a trabajar en grupo aunque no siempre fuera fácil. De descubrir qué me mueve de verdad y qué tipo de...